Y dices que no hay nada que nos pueda salvar del hambre de los niños,
de las pateras muertas, de las mujeres rotas o del cartón que arropa
a un viejo en un portal.
Me dices que el mundo se deshace y no quedan
ni aeropuertos con niebla ni amores en París
Que es difícil hallar, una tarde cualquiera,
contrabando de besos o poemas escritos
en cualquier papel gris.
El mundo se derrumba sin que sepamos cuándo
vendrá el amor a vernos en un día de sol.
Y no sabes siquiera si merece la pena
hacer un viaje lejos, abrir manos y brazos
al otro corazón.
Y no sé qué decirte. Ayer hubo tormenta.
Confía en que se laven, como Pabló cantó,
las plazas y las almas. Y será nuestra casa
esa casa bendita donde habitan los sueños.
como Pablo cantó.
Rodolfo Serrano en La Blancura de la Ballena.
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